lunes, 5 de noviembre de 2012

Los cabezas duras si se embestían

"Que dice mi mamá que siempre si" es la expresión que se utiliza cuando algo que antes se daba como un hecho negativo ahora es positivo. Y es precisamente eso lo que acaba de suceder, pues hacía ya varios años que se analizó la estructura craneal de los paquicefalosaurios y se concluyó que era muy débil como para soportar embestidas como las que se pensó tomaban lugar entre estos saurios, tal y como ocurre actualmente con algunas especies de bóvidos como los carneros.

Figura 1. Arriba, paquicefalosaurios embistiendo, escultura en el Plzeň Dinopark, República Checa. Abajo, carneros embistiendo, fotografía de Arkive.

Y es que desde la década de 1930 se creía que estos animalitos peculiares se embestían por el control de sus territorios o por la adquisición de hembras. Y cómo no esperarlo, si los únicos análogos modernos con cráneos tan gruesos son los bovinos que se embisten. De hecho el nombre de todo el grupo es Pachycephalosauria, que literalmente significa "lagartos de cabezas gruesas".

Figura 2. Algunos paquicefalosaurios. NOTA: Dracorex y Stygimoloch son géneros inválidos que representan etapa juveniles de Pachycephaloaurus. Pero esa es harina de otro costal. Iustración de Josep Zacarias.

En Octubre de este 2012, durante a reunión anual de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados, celebrada en Raleigh, Carolina del Norte, Estados Unidos, se presentó un trabajo que reaviva de nuevo el debate sobre si estos dinosaurios se embestían cabeza contra cabeza. El modelo que se tenía previamente implicaba que sus cabezas ornamentadas servían como despliegue visual y como una especie de ariete para golpear los costados, pero no la cabeza del rival. Esto supone un problema, de ser así, las costillas de estos saurios deberían mostrar lesiones de diversos tipos y lo que la evidencia muestra es que esas lesiones no están en las costillas, sino en otro lado.

Figura 3. Modelo de conducta para paquicefalosaurios basado en una hipótesis no demostrada.


Joseph Peterson de la Universidad de Wisconsisn, en Oshkosh y su colega Collin Dischler -autores del trabajo en cuestión-, notaron que los domos craneales de los paquicefalosaurios mostraban cicatrices que semejaban a aquellas esperadas de golpes cabeza contra cabeza. De 102 domos examinados en colecciones del mundo, 23 tenían lesiones. Dado el hallazgo, los investigadores generaron un modelo 3D de los cráneos, sobre los que añadieron las cicatrices observadas.

Figura 4. Modelos 3D de estrés mecánico en cráneos de Stegoceras valdium, un paquicefalosaurio; Ovibos moschatus, el buey almizclero y Antilocapra americana, el berrendo. Imagen tomada de Snively y Theodor, 2011.

Las cicatrices encontradas mostraron una peculiaridad: su posición dependía de la forma del cráneo. Aquellos con domos bajos presentaban cicatrices al frente, mientras que los que tenían domos altos, presentaban cicatrices tanto en la parte de atrás como en la delantera del cráneo. A este respecto el Dr. Peterson comentó "Las lesiones que observamos son sorprendentemente similares a aquellas que a menudo vemos en cráneos de mamíferos modernos que se embisten con la cabeza".

Figura 5. Animales modernos que se embisten con las cabezas. Arriba, Ovis canadensis, musmón o borrego cimarrón. Abajo izquierda, Oreamnos americanus, la cabra de las Rocosas. Abajo derecha, Bison bison, el bisonte de praderas norteamericano. Créditos de las imágenes en cada una.

Los autores compararon las lesiones y formas de cráneo de los paquicefalosaurios con tres mamíferos modernos con diferentes estilos de combate: Ovis canadensis, Oreamnos americanus y Bison bison. El borrego cimmarón embiste con la cabeza al rival, la cabra de las rocosas embiste dando topes con un costado del cráneo y los bisontes se empujan y entrelazan cuernos. Los resultados fueron que los paquicefalosaurios con cráneos altos atacaban al estilo de la cabra de las Rocosas, mientras que los de domos bajos atacaban de forma similar a los bisontes. Resulta curioso que dinosaurios como Dracorex (un juvenil de Pachycephalosaurus) presente diferencias en sus cicatrices con respecto a los de los adultos, pues revelan que además, estos dinosaurios cabezones se golpeaban de formas diferentes dependiendo de su estado de desarrollo. Algo sin duda interesante pues no hay mamífero combatiente que presente estas diferencias.

Figura 6. Arriba Pachycephalosaurus embistiendo como lo haría un bisonte (ilustración de Ryan Steiskal). Abajo, Dracorex embistiendo pero no como lo haría una cabra de las Rocosas, que es el modelo propuesto (imagen de R. T. Bakker).

Si bien hay mucho escepticismo entre la comunidad científica sobre este hallazgo, es poco probable que las lesiones sean postmortem pues no habría ninguna razón para que la forma del cráneo produjera heridas en zonas específicas del mismo durante la fosilización. Sin embargo un análisis de microestructura ósea determinará si estas supuestas lesiones fueron en realidad producidas durante el tiempo de vida del animal o son producto de arrastre durante la fosilización.


LITERATURA CITADA

Snively, E. y J. M. Theodor. 2011. Common Functional Correlates of Head-Strike Behavior in the Pachycephalosaur Stegoceras validum (Ornithischia, Dinosauria) and Combative Artiodactyls. PLoS ONE 6(6): e21422.

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